"Todo lo que hace un hombre es pa levantar minas", decía Clemente, el querido personaje de Caloi emulando a un filósofo cuya máxima era levantarse minas (aunque la frase no se sabe en realidad si es de clemente o es de Dolina, como se le atribuye gran parte de las veces).
Estoy en total acuerdo con esto, y ya lo veo en mi hijo, que define si va a salir en patineta o en bici, si se pone remera con o sin mangas de acuerdo a lo que garpe más.
Lo que si es realmente molesto y avasallante es el levante indiscriminado, que tiene más que ver con una autosatisfacción , narcisismo y hasta una especie de liberación compulsiva sin importar mucho el otro. Por ejemplo, levantes...
- en la Afip llenando formularios,
-en Alto Palermo los miércoles a la tarde, que hay descuento con Santander Río para las mujeres y aseguro que van a la pelu y se producen solo para ir al shopping ,
-profesores y coordinadores de talleres de cine, literarios, de origami, amigurumi y de cómo adornar cupcakes con boquilla rizada,
-en Dardo Rocha frente al hipódromo, a las once de la noche, empapada después de haber corrido diez kilómetros y con la pierna estirando sobre un poste de luz (muy fuerte!!)
-en el colectivo, viniendo del cole con sus propios hijos y dos mochilas xxxl,
-en el chat de facebook, msn,skype, whatsapp, bbchat,
-el paseador de perros, mientras busca o te devuelve a tu perra y te manda cincuenta y ocho mensajes de texto luego, solo para contarte que le sacó un hueso de la boca y ver a qué hora pasa al otro día,
-en un congreso médico(pffffff.....): médicos(sobre todo extranjeros),asistentes,los de catering, los mozos mientras te guardan unos cafés y unos brownies con helado en la cocina del hotel..(muy divertido), los de staff y los de sonido.
-en la guardia de un sanatorio o hasta en una internación con tu hijo enfermo!;el médico, el enfermero y el de recepción,
-en el gimnasio(EL lugar para eso), pffffff pffffff pfffff,sobre todo en clase de spinning mientras te acomodan la altura del asiento aunque ya la hayas acomodado perfecta,
-el tachero,"disculpe que no le haya puesto la alfombra roja, para las princesas de ojos esmeralda como usted", (ese fue delicado),
-en la colonia de vacaciones, mientras saludás al profe y aprovecha para relojear dentro del escote,
-el guardavidas de la pile, con gorra de nadar y antiparras!!!(da igual)
.................................................................................................................................
No es cierto que todas las mujeres se sientan halagadas con esto. Es invasivo y estresante. Incómodo.
Por supuesto que nada tiene que ver con un juego de seducción real, con una persona u onda en particular. Sino con este tipo de levantes arbitrarios, compulsivos donde ni siquiera uno es uno, es un par de tetas, un lindo culete o lindas piernas.
Por suerte está la otra gente, que ve un poco más allá de un escote o de un lindo cabello y que va por la vida en otra onda. Entonces uno se puede relajar, respirar hondo, sentir otro aire y hablar de otra manera.
De paso, le agradezco a mi coordinador, que de soñar con mis pies y hablar de mi pechuga ocho veces en dos horas, me inspiró a escribir esta diatriba y estamos llegando a nuestro objetivo: desestructurarme y borrar los bloqueos literarios. Siga soñando, nomás.
Estoy en total acuerdo con esto, y ya lo veo en mi hijo, que define si va a salir en patineta o en bici, si se pone remera con o sin mangas de acuerdo a lo que garpe más.
Lo que si es realmente molesto y avasallante es el levante indiscriminado, que tiene más que ver con una autosatisfacción , narcisismo y hasta una especie de liberación compulsiva sin importar mucho el otro. Por ejemplo, levantes...
- en la Afip llenando formularios,
-en Alto Palermo los miércoles a la tarde, que hay descuento con Santander Río para las mujeres y aseguro que van a la pelu y se producen solo para ir al shopping ,
-profesores y coordinadores de talleres de cine, literarios, de origami, amigurumi y de cómo adornar cupcakes con boquilla rizada,
-en Dardo Rocha frente al hipódromo, a las once de la noche, empapada después de haber corrido diez kilómetros y con la pierna estirando sobre un poste de luz (muy fuerte!!)
-en el colectivo, viniendo del cole con sus propios hijos y dos mochilas xxxl,
-en el chat de facebook, msn,skype, whatsapp, bbchat,
-el paseador de perros, mientras busca o te devuelve a tu perra y te manda cincuenta y ocho mensajes de texto luego, solo para contarte que le sacó un hueso de la boca y ver a qué hora pasa al otro día,
-en un congreso médico(pffffff.....): médicos(sobre todo extranjeros),asistentes,los de catering, los mozos mientras te guardan unos cafés y unos brownies con helado en la cocina del hotel..(muy divertido), los de staff y los de sonido.
-en la guardia de un sanatorio o hasta en una internación con tu hijo enfermo!;el médico, el enfermero y el de recepción,
-en el gimnasio(EL lugar para eso), pffffff pffffff pfffff,sobre todo en clase de spinning mientras te acomodan la altura del asiento aunque ya la hayas acomodado perfecta,
-el tachero,"disculpe que no le haya puesto la alfombra roja, para las princesas de ojos esmeralda como usted", (ese fue delicado),
-en la colonia de vacaciones, mientras saludás al profe y aprovecha para relojear dentro del escote,
-el guardavidas de la pile, con gorra de nadar y antiparras!!!(da igual)
.................................................................................................................................
No es cierto que todas las mujeres se sientan halagadas con esto. Es invasivo y estresante. Incómodo.
Por supuesto que nada tiene que ver con un juego de seducción real, con una persona u onda en particular. Sino con este tipo de levantes arbitrarios, compulsivos donde ni siquiera uno es uno, es un par de tetas, un lindo culete o lindas piernas.
Por suerte está la otra gente, que ve un poco más allá de un escote o de un lindo cabello y que va por la vida en otra onda. Entonces uno se puede relajar, respirar hondo, sentir otro aire y hablar de otra manera.
De paso, le agradezco a mi coordinador, que de soñar con mis pies y hablar de mi pechuga ocho veces en dos horas, me inspiró a escribir esta diatriba y estamos llegando a nuestro objetivo: desestructurarme y borrar los bloqueos literarios. Siga soñando, nomás.