Es el único momento del día en que estoy conmigo y nadie más. El protagonismo lo cobran mis zapatillas. Son parte de mí. Mi música. Nada más existe. Respiro tranquila. El abdomen se contrae y relaja. De a poco voy logrando el ritmo perfecto.Hay gente pero ni los veo.Pienso en nada. Por momentos canto. Río. Y a veces también lloro. A los treinta minutos comienza la mejor parte. No miro el reloj pero lo siento. El primer cansancio desapareció.El cuerpo ya se siente cómodo con la transpiración. Y vuelo.
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